50 millones para restaurar el cementerio de San Nicolás y el anexo municipal, olvidado

La puesta en valor del cementerio, implica una restauración de sus instalaciones.
Toda la obra es para la parte vip del cementerio; en el anexo municipal, el desdén por los que menos tienen es el signo político del gobierno municipal.

Nuevas veredas, baldozas, canteros, dársenas de estacionamiento, nuevo alumbrado, y la restauración de los baños.

Un dinero que se ejecuta para una obra que bien podría postergarse, y nunca el dinero de todos los contribuyentes es pensado para generar empleo; algo que siempre se anunció en campaña desde que asumió por el FPV, Ismael Passaglia.

El anexo municipal lo cuida la fundación Acero,porque el municipio no tiene personal que se encargue del cuidado y mantenimiento del anexo.

Llama la atención que desde que Don Ismael asumió como referente del instituto de la vivienda de la provincia de Buenos Aires, baldosas y luminarias, -todo vinculado a la construcción- se convierte en obras en la ciudad con empresas, que aseguran fuentes provinciales, son proveedoras de dicho instituto.

En las antípodas, siguen sectores sin obras, y lo cierto es que hay diferencias entre muertos vip y muertos comunes que según confirmaron, se apilan porque ya no hay lugar. Pero para dignificar el espacio del anexo, no hay plata.

Los indigentes van a parar a los pasillos del anexo donde se encuentra un hueco. Y los que pueden pagar gozarán de la puesta en valor y el arbolado.

Triste conclusión para un lugar que ocuparemos todos. El anexo sin puesta en valor, las muertes olvidadas.

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