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Barrionuevo se atrinchera y no entrega el gremio de la Unión del Personal de Seguridad

La mafia Barrionuevista que dejó el macrismo

Barrionuevo no quiere entregar la conducción de un gremio que intervino junto al macrismo. La mafia del sindicalista -con sus aliados de toda toda la república- no aceptó ni validó a la nueva conducción que ganó legítimamente Julio Gutiérrez para atornillarse en un negocio que aseguran, maneja una caja formidable y de este modo, no sacar los pies del plato y evitar los juicios que muchos de sus aliados ya cuentan en su haber por malversación de fondos entre otros "detalles".

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A pesar de que la justicia ordenó que Ángel García, (el interventor), retome las riendas del gremio, el barionuevismo se atrincheró en las instalaciones y resiste la entrega. Rumores de una nueva intervención rodean al gremio para seguir sosteniendo de forma ilegal aseguran un gremio que ya tuvo sus legítimos ganadores.

El lunes Ángel García, sindicalista y abogado, debía reasumir la conducción de la Unión del Personal de Seguridad (Upsra) luego de tres años de intervenciones del macrismo. "Concluyeron tres años de pesadilla macrista", se entusiasmaban los voceros gremiales que acompañaban al veterano dirigente sindical en el acto de asunción por un nuevo período de cuatro años.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. Es que el barrionuevismo optó por atrincherarse en el sindicato y quedarse dentro de las instalaciones.

La "toma" de la organización, encabezada por Leonidas Requelme, hombre que se autodenomina secretario General, impidió que García tome posesión de los edificios y se cumpla, así, con lo dispuesto por la justicia algunos días atrás.

En 2016 el propio García denunció "complicidad" de Barrionuevo con el macrismo para impugnar el proceso electoral de renovación de autoridades -al que se había nuevamente presentado- y allí dio inicio a una extensa intervención de la organización sindical por parte de Trabajo, en un contexto en el que no faltaron presentaciones y denuncias judiciales.

Barrionuevo primero se asoció con Jorge Triaca y ambos pusieron gente su entorno a manejar la organización y más tarde acomodó un proceso electoral para dejarlo en manos de Requelme, su alfil entre los vigiladores que ahora se niega a retirarse.

Las idas y vueltas, y la violencia latente hicieron crecer nuevamente los rumores en el mundo sindical de una posible nueva intervención en la organización. En este caso sería para encarar un proceso electoral y saldar, definitivamente, la representación en las urnas.

Además en las últimas horas se sumaron impugnaciones cruzadas que harían que el Ministerio de Trabajo evite meterse en una contienda judicial y nombre un delegado normalizador. En paralelo esperará que la Corte Suprema defina cómo debe encausarse el tema.

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