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Mas de 1000 casos y 32 muertes por Covid en San Nicolás

Con casos no informados. Al intendente sólo le interesa que funcionen el autódromo a full todos los días sin control provincial y la privatización del agua

Aumento de casos y de fallecimientos por Covid sin informar al Ministerio de salud en San Nicolas.

El mapa Covid-19 que diariamente se informa en la Sala de Situación de la página del Ministerio de salud de la provincia de Buenos Aires, arroja datos y números que lejos están de graficar lo que pasa en la ciudad. El municipio no informa el total de casos, casi siempre cien menos, ni tampoco informa las muertes que no se reflejan en la página oficial del Ministerio de Salud bonaerense y que asciende a 32.

Todo parece indicar que existe una realidad paralela. Una la que cuenta el municipio, otra el Ministerio de salud; pero lo cierto y que llama la atención es que el equipo de salud local, pareciera desconocer y negar los fallecimientos que ya se cuentan en la ciudad a diario.

En otro sentido, el hospital San Felipe recibió camas para ser incorporadas para el área covid, mientras que en la Clínica San Nicolás que parece servir a los intereses municipales, Roberto Fernández Viña no acepta internados por covid, pero debemos recordar los disparates que sus familiares afirmaban no hace mucho tiempo atrás en redes sociales que el coronavirus no iba a llegar a la ciudad.

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Hacemos la salvedad de que muchos de las personas con covid y sus contactos estrechos sin hisopados son informados de su alta a tráves de llamadas telefónicas sin controles domiciliarios. Mientras Fernández Viña no interna a nadie en Su Clínica. Con lo que hacen falta camas, donde no llegan casos ni se internan por Covid es en la Clínica San Nicolás. Así controla en la ciudad el municipio.

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El intendente se niega a testear, y en medio de un pico de contagios en la ciudad, no quiere asumir que la circulación comunitaria vino para quedarse en la ciudad, mientras tanto y desoyendo normativas, avanza en volver a la normalidad. Entre los puntos que se destacan es la apertura del horario cortado de comercio que era normal en tiempos normales. Como si eso no alcanzara, el intendente recientemente embargado, sólo piensa en recaudar habiendo ejecutado del presupuesto municipal, menos de la mitad, y privatizando el agua, un bien esencial que podrán seguir pagando los mismos. Cuando el agua potable no llega a todo el partido, se presagia un alza en los valores de la facturación y la puesta en marcha de un viejo anhelo passaglista, la instalación de medidores.

La hasta acá pésima administración passaglista que ya debería haber ejecutado el 80% del presupuesto en salud, lleva ejecutado a septiembre menos del 50%. De planificación municipal, el contador se saca cero.

Lo que no sabemos es quién sigue de cerca los casos en la ciudad y la planificación sanitaria que no asoma para dar respuesta a los vecinos mientras los casos aumentan y hasta los anticuarentena, algo a lo que adhiere el color político del intendente y su familia, también se contagian. Otros, los que se realizan hisopados de forma privada no son informados.

Finalmente llegamos al tema de los funcionarios que visitan la ciudad y no realizan cuarentena como si fueran inmunes y no son obligados ni a presentar hisopados negativos, ni a quedarse en la ciudad guardados por lo menos diez días con estricto control sanitario, sino que además entran y salen de la ciudad sin controles y sin que se le pregunte de dónde vienen, algo que sí exige la policía local a los locales cuando les toca el turno de controlar, aunque tengan permiso de circular, algo que tampoco se entienden muy bien.

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