Política |

Cuando el estado dispara por la espalda

Desde la llegada de Macri a la Casa Rosada los casos de gatillo fácil pasaron de un promedio de 152 anuales a 362.
“La promoción abierta del gatillo fácil está a la vista y al parecer ya es política oficial”

Desde el desembarco de Macri en la Casa Rosada el conteo creció de modo exponencial: 725 víctimas entre comienzos de 2016 y fines de 2017. O sea, 362 víctimas por año, lo cual establece una muerte cada 23 horas.

Un poco de historia: en el 2011 un suboficial de la policía baleó por la espalda a un jóven de tan sólo 19 años. El fiscal había pedido prisión perpetua por homicidio calificado por el abuso de su función policial y falsificación del acta.
Al policía en 2017, lo condenaron a 14 años por matar por la espalda a un joven de 19 años.

Que dice el instructivo que un policía debe seguir con el siguiente protocolo:

“a) Mantener una distancia mínima de 6 mts. del agresor armado empuñando su arma de fuego.

b) De no poder mantener esa distancia, usar armas no letales o de letalidad controlada como el PR-24 o el bastón rígido policial, gas pimienta, etc. para equiparar un posible ataque.

c) Si no dispone de armas no letales o no tiene tiempo de acceder a ellas, buscar cualquier elemento que pueda interponer con el agresor, como una silla o elementos para obstaculizar el ataque.

d) Como última instancia usar la defensa física teniendo en cuenta que frente a un profesional en el uso de estos elementos, no hay técnica posible para enfrentarlo ya que el nivel de riesgo es alto”.

Chocobar, de acuerdo al dictamen de la justicia y según puede apreciarse en las imágenes que trascendieron, no siguió ninguno de estos puntos. Simplemente, ejecutó por la espalda al delincuente que había atacado al turista.

Premiar la muerte por la espalda, es avalar el gatillo fácil. El delincuente podría haber sido alcanzado por el disparo a las piernas para detenerlo, pero ésto no ocurrió.

Chocobar. Crédito (Telefe)

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