Cuando varias empresas tienen mismos socios, mismos domicilios, mismos directivos, ¿es un delito?

En un edicto publicado en el Boletin Oficial de la República Argentina del Lunes 13 de Noviembre de 2017, un poderoso empresario de la ciudad cambió el directorio de una de varias empresas que, casualmente tienen el mismo domicilio, mismos socios, mismos directivos, mismos profesionales, mismos asesores como abogados y contadores.

Es común que cuando se observan crecimientos exponenciales de algunos empresarios y empresas, se los asocie inmediatamente al lavado de dinero, vinculado sólo al narcotráfico y al terrorismo internacional; sin embargo es mucho más sencillo y en la mayoría de los casos está ligado a “La corrupción política y económica”, aunque no afirmamos que éste sea el caso.

Es necesario entender los distintos procesos cuando el delito genera resultado económico; para eso hay que legitimizarlo y es necesario darle una apariencia legal en su procedencia para poder utilizarlo y para poder utilizarlo se requiere de una simulación de licitud, es decir, dar apariencia de legal a lo que no es legal, es intentar demostrar que los fondos adquiridos por medios delictivos parezcan ser operaciones cuyo origen se respalda en actividades legales.
El objetivo del lavado de dinero, y no decimos que sea el caso, desde el momento cero del proceso está presente la “simulación de licitud”. No podemos olvidar que el lavado de dinero es una forma de encubrimiento, donde el bien jurídico protegido por el tipo penal es la “administración de justicia” y el objetivo del proceso de lavado es eludir el accionar de la justicia, impedir que el delito que dio origen a los fondos que se pretenden legitimizar, así como los autores materiales e intelectuales sean descubiertos.

Para desarrollar actividades cercanas al delito, es necesario hablar de la delincuencia de guante blanco. Esta denominación es la que llevan los sujetos pertenecientes a los altos mandos de las redes mafiosas que se las arreglan para que sus ganancias sean favorables para él y tienen el privilegio de la tolerancia que tiene el sistema hacia sus errores legales porque son sumamente competentes en transgredir la ley, sin ser atrapados.

Entre las señales de alerta, encontramos algunas similitudes que “casualmente coincidirían con la delincuencia de guante blanco”

*Sociedades que presentan el mismo domicilio, mismos socios o mismos directivos.
*Diferentes firmas presentan los mismos asesores (Escribanos, Contadores y Abogados).
Y existen otras señales como:
*Operaciones por montos inusualmente elevados sin presentar documentación respaldatoria.
*Incongruencias en las declaraciones Juradas de Impuestos (DDJJ).
*Información aportada por otras UIFs respecto a los delitos precedentes y de los movimientos de fondos realizados en el exterior por parte de los sujetos involucrados.
*Empresas offshore, con sucursales/filiales en el país.
*Sobrevaluación de exportaciones de bienes y servicios.
*Compras y ventas de inmuebles en un plazo menor a un año.
Y grandes negocios inmobiliarios.

Siempre que se hallen señales de alerta no hay que olvidarse que el enriquecimiento por medios no legales como el lavado de dinero, debe saberse que siempre es una acción deliberada, planeada y ejecutada con intención dolosa y cuyo objetivo final es incorporar dinero proveniente de actividades ilícitas al circuito económico legal.

Eso sí, de los errores legales no se vuelve, y tarde o temprano salen a la luz cuando algún juez ordena allanamientos aunque no puedan hacerse públicos por secretos de sumario.

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