Daiana Almeida, un femicidio que conmueve a San Nicolás

El crimen y la ausencia del estado

Una sentida desesperación recorrió cada muro y cada red social en la ciudad de San Nicolás para dar con el paradero de Daiana. Lo cierto es que el asesino de Daiana la mató donde no existen cámaras de vigilancia.

Daiana, una querida enfermera del hospital San Felipe, terminó su horario de trabajo y se trasladaba a hacer un domicilio cuando nada mas se supo de ella. A ese domicilio nunca llegó.

Con el torso descubierto y signos de estrangulamiento, Daiana fue encontrada cerca del Molino Santa Clara. No se descarta abuso sexual.

Una de las versiones que fueron aportando daba cuenta que el 911 aproximadamente a las 00:30 del 7 de noviembre, habría recibido un llamado de una vecina por gritos en la calle, donde se oía la amenaza de "te vamos a matar", te vamos a matar, ante la clara resistencia de una mujer indefensa, aseguran, pero ésto quedó ahí.

La bronca y la impotencia llegó a cada familia de la ciudad, donde la queja y el reclamo fueron entre otros detalles,por cámaras de vigilancia que no funcionan y sin que alguna autoridad responda.

El fiscal Ariel Tempo es quien está a cargo de la causa de la investigación del femicidio de Daiana y aún no hay información de policía científica.

El “femicidio”, en castellano es un término homólogo a “homicidio”, que sólo se refiere al asesinato de mujeres, mientras que “feminicidio”, incluye la variable de impunidad que suele estar detrás de estos crímenes, es decir, la inacción o desprotección estatal frente a la violencia hecha contra las mujeres.

La deuda del municipio de San Nicolás y sus autoridades es con la seguridad; el femicidio, la violencia, la falta de personal uniformado durante las noches, la falta de iluminación, la falla en el registro de las cámaras de vigilancia y el pobre accionar del brazo armado municipal que es la policía local comandada por un sujeto que sólo aparece junto a comisarios para sacar intrusos de las tierras que la municipalidad quiere para sí; pero que nada se supo de ellos hasta la hora en que hallaron el cuerpo de Daiana.

Quedan preguntas, esas que uno no quiere hacerse pero que de tratarse de alguien de apellido o vinculado al poder gobernante, otra hubiera sido la historia y la pronta respuesta. Un rastrillaje tardío por el que argumentarán, sin dudas, que nada podía hacerse dado que el asesinato ocurrió pasada la medianoche.

Lo cierto es que encontraron la moto por el llamado de un vecino y más allá por una zona más inhóspita, oscura y poco transitada, el cuerpo de Day, como la nombraba su mamá.

Si las cámaras no pudieron detectar a Daiana, menos a su asesino o a los que intervinieron en el crimen.

Vivas nos queremos pero no a costa de los crímenes y de la inseguridad que gobierna la ciudad. Hoy hay Una menos y lo escribimos con dolor, impotencia y bronca. El país y los medios nacionales son testigos.

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