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Del desvío de fondos educativos en San Nicolás, las garrafas y morir en el intento

Una garrafa o un escape de gas pasa a ser el símbolo de lo que nos pasa a muchos, morimos en el intento. No debiera haber pasado lo que pasó en la escuela de Moreno donde podrían haber muerto muchos niños.

Hay un intento permanente de distraer la atención de la ciudadanía para no discutir los vínculos de los políticos y los negocios. La justicia no investiga si hay o no contratos irregulares y renegociados con las escuelas, y las obras públicas. Y tampoco se denuncia en el tribunal de cuentas, a pesar de tener concejales que no son de Cambiemos en San Nicolás.

Desde el desvío de fondos educativo del intendente de San Nicolás hasta las partidas que no se ejecutan o se subejecutan en áreas sensibles como la salud, la educación, defensa civil y seguridad, todo queda y pasa en silencio; un silencio cómplice por el que corren riesgo las vidas en la ciudad, al igual que los muertos por la inundación de La Emilia, de lo que no se habla.

El municipio de San Nicolás subejecuta las obras de infraestructura para escuelas a través del Fondo Educativo; y hay escuelas que tienen las paredes electrificadas, los techos se caen, no hay vidrios en muchas y tampoco gas.

Todo termina quedando en sólo sospechas. Cuando el dinero no va a donde corresponde, cuando la justicia no investiga, y el dinero se lo llevan los valijeros de turno, (punteros, directores y empresarios familiares) pasan las cosas que pasan en las ciudades y la Argentina.

Hay un intento permanente de distraer la atención de la ciudadanía para no discutir los vínculos de los políticos, los negocios y las causas. La justicia no investiga si hay o no contratos irregulares y renegociados con las escuelas, y las obras públicas. Y tampoco se denuncia en el tribunal de cuentas a un intendente que aún tiene causas abiertas en la justicia, a pesar de tener concejales que no son de Cambiemos.

El “encubrimiento” no sólo puede ser una práctica periodística, sino también un delito, cuando lo encubierto es una conducta sancionada por la ley penal. Sin embargo cuando los periodistas denuncian en la justicia penal con pruebas, todo queda en la nada; de ahí que surge la pregunta: ¿dónde está la Justicia local?
¿Quiénes encubren la verdad en San Nicolás, para que nada se sepa?

El desvío de fondos, mejoras que nunca llegan, avances que nunca terminan, obras que se tercerizan, trabajos que figuran como realizados en las escuelas y no se han hecho; y otros casos en los que se firman varios cheques por el mismo trabajo, es algo que los nicoleños conocemos de memoria por una justicia que no investiga, cajonea, demora, y favorece al mejor postor.

Cuando de verdades se trata, no se puede decir ni escribir; sin embargo hoy hay 8 millones de niños pobres en Argentina y explota una garrafa y hay una mala conexión de gas y al igual que hoy, hubo un incendio como el caso Iron Mountain, y no habrá culpables oficiales, ni que, ni quienes encubrieron.

Pasan cosas y nunca hay culpables y uno se termina preguntando: ¿qué fue del fiscal Di Lello cuando pidió la indagatoria de Ismael Passaglia y el ingeniero Lencina por el “delito de malversación de fondos, en concurso ideal con incumplimiento de los deberes de funcionario público”.
Vale recordar que los magistrados de San Nicolás se rehusaron a participar del caso.

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