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Derechos Humanos. El dolor de los humildes

Alberto Fernández declaró servicios esenciales a la telefonía móvil y al servicio de internet, herramientas esenciales de los derechos humanos

Derechos Humanos. Como en todo el mundo, la injusticia social de varios años que nos aqueja ha dejado en todos los rincones del país dolorosos recuerdos de su paso.

"El dolor de los humildes, un tema de derechos humanos". Por Esteban David Gollota

Cuando Fernández, Fernández tomó la bandera de la justicia social, el 10 de diciembre los argentinos sumergidos eran infinitamente más que los pocos privilegiados que emergían. ¡Tal, como yo lo he sufrido, viviéndolo en carne propia! Los servicios esenciales; luz, agua, y gas han sido un dolor que nos ha tocado. El aumento de los servicios esenciales desproporcionalmente e injustos fueron una característica cuantitativa de esos años.

Esta semana, A. Fernández, en medio de la pandemia que nos atraviesa, declaró servicios esenciales a la telefonía móvil y al servicio de internet, herramientas esenciales en estos tiempos para el desarrollo humano de nuestra sociedad.

Pero el tema que nos convoca hoy aqueja a más de la mitad de la sociedad argentina y son “los servicios públicos básicos” un tema de derechos humanos y voy a explicar por qué. En primer lugar, la cuestión al acceso a la información, en segundo lugar, las cuestiones vinculadas a los intereses económicos de las personas, no de las empresas prestadoras de servicios y en tercer lugar la cuestión de la asequibilidad algo que no se menciona cuando hablamos de los servicios esenciales, pero que hoy vamos a tratar de remarcar.

Este tema es central en el ámbito de protección internacional de los derechos humanos y con relación a estos tres puntos anteriormente mencionados es importante remarcar que se han referido a los “servicios públicos básicos” como un derecho transversal interdependiente parte fundamental del “derecho a la vivienda”, agregó también que forman parte del derecho a la alimentación, que forman parte del derecho a la salud y así ha sido mencionado por diferentes relatores de Naciones Unidas (ONU) en materia de derechos humanos como lo ha referido el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC).

Un dato más que me parece relevante es el Protocolo de San Salvador, que es el protocolo adicional a la Convención Americana de Derechos Humanos, en materia específica Derechos Económicos Sociales y Culturales, el cual dice en su artículo 11: “que los Estados deben asegurar la protección del medio ambiente y asegurar el acceso a los servicios públicos básicos” cuando se habla de servicios públicos básicos, de acuerdo al protocolo San Salvador, se ha definido que eso incluye el acceso al agua, a la electricidad y al servicio de gas. Este es un dato no menor y de mucha importancia en materia jurídica-política porque la vinculación de los servicios públicos no sólo se relaciona con el derecho a la vivienda, sino también con el derecho a la salud, el derecho a la alimentación, el derecho al medio ambiente y forma parte esencial del derecho a la dignidad humana.

En relación con el derecho al acceso a la información y la asequibilidad son clave los dos puntos siguientes: la previsibilidad y la gradualidad. Es decir, el Estado tiene la obligación de informar en el marco de una audiencia pública, el aumento a las tarifas de todos los servicios que se consideran esenciales y las mismas tienen que ser graduales, un caso textual claro de lo que no paso en los años anteriores de gobierno.

Por otra parte, hablamos sobre el interés económico de las personas, y no de las empresas. Es decir, la cuestión de cómo se resuelve las tarifas es un tema de Estado constitucionalmente como mencionamos anteriormente.

El último punto que remarcamos es el principio de asequibilidad, un principio constitucional, que enmarca el deber de adoptar las medidas necesarias para garantizar que el porcentaje de los gastos de una familia sean en general conmensurado con relación a los niveles de ingreso familiar.

Al decir, Juan Domingo Perón “el justiprecio” de los servicios, ni de más ni de menos. Y esto supone una cierta previsibilidad en la economía familiar que es algo que tiene que custodiar el Estado en el ámbito del Artículo 42 de la Constitución Nacional Argentina.

No hace mucho oíamos en la boca de la “gente bien”, como ellos suelen llamarse a sí mismo, cosas como estas: No se aflijan tanto por los aumentos de los servicios “son dos taxis o dos pizzas”.

Yo no encuentro ningún argumento razonable para refutar esa mentira injusta que vivimos los argentinos referido a los aumentos desproporcionados de los servicios esenciales. No puedo hacer otra cosa que decirles: Fue una de las mentiras más miserables de los ricos que gobernaron. Mentiras al fin, mentiras que inventaron para quedarse tranquilos y disfrazar un acto delictivo e injusto frente a la sociedad argentina.

Si me preguntasen por qué el interés en este tema el dolor de los humildes un tema de derechos humanos, solo le diría que además de vivirlo en carne propia: “¡Yo he visto llorar a los humildes y no de dolor, que de dolor lloran hasta los animales! ¡Yo he visto llorar por agradecimiento! ¡Y por agradecimiento, por agradecimiento sí que no saben llorar los ricos!”.

Autor: Esteban David Gollota

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