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El dirigente que separa a la sociedad es el inmediato colaborador de éste gobierno local

Sin proyecto de ciudad, no es buena política separar al pueblo como intenta Scioli, o los aspirantes locales.
Más en estos momentos de tanta gravedad institucional, donde la desocupación es una realidad y está en aumento, la droga aniquila familias, los jóvenes no encuentran trabajo, la justicia no responde y la marginación no diferencia entre pobres y clase media.

Si consideran que es conveniente una interna que la hagan, eso es democracia.
Sin embargo en la ciudad de San Nicolás nadie tiene, hasta ahora, un proyecto de ciudad. Sólo dividir y enfrentarse. De ideas fuera de algunos actos, nada. De propuestas y proyectos a consideración del pueblo, de escuchar a los vecinos para mejorar los barrios y sus necesidades, -más allá de visitarlos- es el reto y para éstos retos, que llamamos “Propuestas de Ciudad” se necesita una coordinación y una gestión transversal en diferentes áreas de gestión, con empresarios, organizaciones sociales y vecinos comprometidos y por ahora, nadie une.

Sin fisurar al movimiento nacional y popular, hay que estar en contra de la grieta del pueblo argentino, que somos todas y todos.

El dirigente político que separa es un traidor a los intereses del pueblo trabajador y el pueblo unido y organizado tendrá que abandonarlo a su destino.

Con un gobierno local cuyas obras y con ellas las ideas que las hicieron posible, fueron robadas; con todos los medios operando bajo su control y con una oposición que divide, el dirigente que separa es el más inmediato colaborador del patrón de la ciudad.

Solo se podrá derrotar al actual gobierno en las próximas elecciones, bajo la unidad de todo el campo popular, nacional y democrático, bajo la consigna: “todos unidos triunfaremos”.

Solo los falsos políticos no estarán de acuerdo.

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