El que roba y el que mata las tiene que pagar dijo Manuel Passaglia

La gobernabilidad y la violencia

El intendente de San Nicolás respondió a través de una entrevista radial a quienes criticaron su ausencia en las marchas que reclamaron justicia para Daiana y su familia. Una vez más elude su responsabilidad ante la falta de seguridad, la violencia y el feminicidio . Esta clase de homicidio es una de las formas de expresión más violentas y graves del machismo. El machismo en éste caso es el modus operandi que su familia encarna.

Entre otras expresiones, dijo que el acompañamiento a la familia de Daiana debía ser institucional, algo que no se entiende. Lo que sí se entiende es la falta de gobernabilidad y de autoridad del intendente. Pero ni la gobernabilidad ni la autoridad suceden como hechos fortuitos o productos del azar, ni se ejercen con la violencia; sin embargo es algo que acostumbra y mucho ésta familia en toda su historia.

Nunca haciéndose cargo, sostuvo en la misma entrevista: “Es preocupante el contexto de violencia contra las mujeres, lo cual nos convoca a trabajar más fuerte para que este tipo de hechos aberrantes no sigan ocurriendo. Si esto deja un aprendizaje, es que como sociedad debemos esforzarnos en ver en qué estamos fallando (desentendiéndose de su rol). Estas cosas no pueden pasar nunca más”, aseguró Manuel Passaglia.

Una vez conocido el "desenlace" -no puede hablar de asesinato ni de homicidio de Daiana y como era de esperar tampoco hablar de feminicidio en su propio municipio- también pusimos a disposición todo lo que está a nuestro alcance, siguió diciendo, para esclarecer los hechos y dar con el culpable”. Su ausencia es en todo sentido, la ausencia del Estado que Manuel Passaglia encarna y que es repudiable en todo sentido. Porque mientras la sociedad nicoleña expresaba su dolor ante la injusticia, el intendente disfrutaba de las caminatas saludables en las plazas y se divertía sacándose sangre para el mismo hospital donde trabajaba Daiana.

En este caso "desenlace" es la mejor palabra que se le ocurrió; y claramente desconoce el significado de asesinato y de su rol como intendente.

"Hay que ponerse los pantalones largos", dijo. "El que roba y el que mata las tiene que pagar..." Por supuesto ante esta reflexión no existió la repregunta para saber quién tiene los pantalones largos y quien roba, porque matar ya sabemos quién mata, se lee por ahí.

El intendente que sonreía sacándose sangre como donante para la foto mientras el dolor recorría las calles, fue una falta de respeto, casi una alegoría de ficción y una burla para no hacerse cargo de su responsabilidad. En este sentido, se tomó su tiempo, dio una entrevista acomodada a su perfil para contestarle a la ciudad por el asesinato de Daiana. Más allá de los "hechos", como nombra la violencia hacia las mujeres, olvida que su propia familia es opresora, golpeadora y nadie lo puede negar.

Todos lo sabemos; todos conocemos la historia de ésta familia que no es víctima sino productora de violencia, se escucha.

El intendente hace todo lo posible por no utilizar la categoría ‘feminicidio’ para no reconocerlo y poder mantener su gobernabilidad. "No hay que olvidar que el Estado genera las condiciones necesarias para que se dé el feminicidio, y Manuel Passaglia como es obvio lo niega". El feminicidio de Daiana es un crimen de estado porque existe en San Nicolás una fractura en el estado de derecho que permite la impunidad.

Entre las condiciones mencionadas para que un feminicidio ocurra existe la precarización de la vida, largas jornadas de trabajo, poco o nulo alumbrado público y transporte público inseguro, lo que provoca que las mujeres que tienen la necesidad de salir a trabajar para mantener o apoyar a su familia, aún en condiciones de inseguridad, en zonas alejadas, poco pobladas sin cámaras de seguridad y sin transporte seguro, tengan que regresar a sus casas a altas horas de la madrugada, y hace que todos los días muchas mujeres se enfrenten a la sombra del feminicidio en San Nicolás.

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