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El zanjón y otro efecto Chauderón

Los que saben no son consultados y los que no saben miran el zanjón.

Los zanjones están destinados a optimizar el escurrimiento de aguas de lluvia y prevenir posibles inconvenientes para los vecinos. El propósito es que mejoren el drenaje hidráulico en la zona y entre otros detalles, prevenir inundaciones; sin embargo la empresa que lleva a cabo ésta obra parece no tener en cuenta los posibles desmoronamientos, y que así como está es muy factible que no tarden en producirse.

A la empresa, por lo visto le falta experiencia y le sobraría desconocimiento. La costumbre del municipio de San Nicolás al que le sobran ingenieros, es dar contrataciones directas a empresas que no tienen antecedentes ni certificaciones para realizar éstas obras y que por una cuestión de sentido común deberían haber consultado a profesionales que entienden del tema.

El zanjon que se conecta con el arroyo del medio, detrás de barrio Colombini, ya recibe críticas de profesionales; en primer lugar por la forma en que se están realizando los bordes del mismo. Los que saben, hacen énfasis en las paredes del zanjón que se realizaron en un plano totalmente vertical de ambos lados (como se ve en la foto); algo que es muy riesgoso porque generalmente estas paredes deben tener una inclinación de entre 45 y 60° para evitar desmoronamientos.

Un zanjón mal planeado se vuelve realmente peligroso. Si una persona cae allí, es imposible que salga trepando cuatro o cinco metros como tiene de profundidad con paredes tan verticales y de igual forma si alguien camina por los bordes. Es cuestión de tiempo que algo pase, como un desmoronamiento que al parecer no tendrían previsto por desconocimiento, aseguran las fuentes consultadas.

Por otro lado, y no menos importante es que a los vecinos les comenzó a preocupar las filtraciones que se observan en algunos sectores y que podría ser un defecto estructural.

¿Desconocimiento u “otro efecto Chauderon”?

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