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¿Fin a los 15 minutos de fama de Barrionuevo?

La Cámara Nacional Electoral revocará el fallo de la juez porteña Maria “Chuchi” Servini de Cubría que dispuso la intervención del Partido Justicalista, por lo que, en términos legales, reasumirá el sanjuanino José Luis Gioja.

Tomando como base una supuesta “acefalía” la jueza Servini de Cubría dispuso la caducidad de la conducción encabezada por Gioja y colocó como interventor al sindicalista Luis Barrionuevo, quien a su vez designó a Julio Bárbaro y Carlos Campologo como sus directos colaboradores.

Fuentes judiciales revelaron que en la Cámara Electoral los jueces Santiago Corcuera y Alberto Dalla Vía ya tienen su voto revocando el dictamen de la jueza porteña de primera instancia en lo electoral al merituar que “no hay motivos para mantener la intervención judicial al Partido Justicialista”.

En la práctica Barrionuevo nunca consiguió el apoyo de gobernadores y legisladores ni de los “peso pesados” del peronismo para Llevar adelante su misión “depuradora” , muy especialmente a partir de sus declaraciones rechazando cualquier acercamiento con la ex presidente Cristina Fernández, actitud que fe denunciada como “una jugada del gobierno de Macri”, versión que Luisito nunca se ocupó de desmentir. En eso hay que reconocerle al gastronómico una honestidad brutal: en plena campaña del 2015 declaró: ” Si Macri es presidente, no tengo dudas de que nos llevaríamos bien”. Y ocurrió así.

Es cierto que gran parte del peronismo clásico no quiere ni ver a CFK, pero muy distinto es a la hora de sumar aliados, porque Cristina tiene un caudal electoral mas que interesante.

Lo que todos tienen claro es que eliminar toda posibilidad de acuerdo entre el peronismo (aún venido a menos) y sectores kirchneristas implica desmalezarle el terreno a Macri para los comicios de 2019.

Atomizar la oposición es el mejor negocio electoral del macrismo, y Barrionuevo le daba garantías de evitar acuerdos, pero fracasó. Barrionuevo ahora es la insignia del fracaso para el gobierno y no le hace mal ni bien una mancha más al tigre; en cambio al presidente Macri lo puede complicar mas que el vencimiento de las Lebac.
Si logra mantener separados a kirchneristas y a peronistas y, a la vez “fomenta” a un candidato del PJ “pro Casa Rosada” como el salteño Urtubey, hasta puede ganar en primera vuelta por la cláusula de mas del 40 % con 10 puntos de ventaja sobre el segundo.

De modo que la salida del inefable gastronómico -que no sabe como se lleva una bandeja- le abre al oficialismo una incógnita mas que preocupante, al punto que – en voz baja- en lo corrillos del macrismo ya se habla de “alternancia”, que no sería otra cosa que Mariú Vidal en 2019, preservando a Macri para el 2023.

“Los Kirchner lo hicieron y les salió bien…”, ironizó un veterano de las lides políticas ahora enrolado en Cambiemos. Para pensarlo.

Fuente: A full

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