Fuerte presión del obispo de San Nicolás al juez Pratti para que deje en libertad al cura pedófilo

Una situación de mucha tensión se vivió en la fiscalía de San Nicolás el día miércoles.
El hall del juzgado de garantías N°1 se vio invadido de personas que iban descendiendo de un micro proveniente de San Pedro. Entre ellos había docentes, maestras, preceptoras, vecinos y curas de San Pedro.

Para sorpresa de todos, casi en estado de trance, comenzaron a rezar en voz alta. No rezaban por los niños abusados, rezaban por un cura abusador más un portero cómplice con la clara intención de presionar al juez; exigían sin vergüenza que el juez les levante todas las causas y los deje en libertad. Algunos de ellos, aunque no estaba permitido pudieron entrar al recinto donde se llevaba a cabo la exposición de la defensa de las partes, y rezaban en voz alta mientras hablaban los defensores de las familias.
Este descubrimiento ha hundido y hunde el prestigio de la que fuera una institución fundamental en un país conservador y sobre todo un pueblo que predica la fe cristiana y quiere negar hechos tan aberrantes cometidos por quiénes deben custodiar a los niños.

En el caso de San Nicolás, no asombra que éste obispo se esfuerce más por proteger la reputación de la Iglesia que de salvaguardar el bienestar de los menores.
Es la primera vez que un obispo, al que parece no importarle el valor moral y ético de un sacerdote, utiliza el poder eclesiástico y político para presionar como sea a un juez que ante las pruebas les dictó la prisión preventiva y están presos en la DDI de San Nicolás.

Destacamos el buen trabajo del fiscal que se animó a investigar y a cuestionar la forma en que la Iglesia de San Pedro se hace cargo de las denuncias a sus curas y es de resaltar el altísimo compromiso de un juez como el Dr Pratti, para con los niños violados y sus familias que arrastrarán para toda su vida un trauma insalvable.

La carátula es: abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda.
Las pericias confirmaron el abuso en los niños de tan solo tres años. Una larga investigación cuya primera acusación data de noviembre del año pasado y fue la que determinó que el fiscal Hernán Granda, de la UFI N° 8 de Baradero, comenzara una investigación que pronto comenzó a sumar otros testimonios. Ambos, el cura y el portero están imputados por abuso sexual agravado por el juzgado de garantías del juez Pratti.
Tulio Mattiusi era el párroco de la iglesia San Roque de San Pedro, de la cual depende el jardín de infantes. Tiene 46 años y fue detenido junto al portero de la institución Anselmo Ojeda de 56. Ambos fueron acusados un año atrás por varios padres y se inició una investigación que incluyó entrevistas a los menores en cámara Gesell. Allí se determinó la veracidad de las denuncias y se procedió a detener a los acusados.

Habría más casos de niños abusados pero los padres no se animaron a denunciar. Habría más de veinte niños con síntomas de abuso y fueron amenazados y presionados para que no denuncien. San Pedro es un pueblo, todos se conocen… dicen muchos por lo bajo.

La doble moral.
Un obispo que nada sabe de creer a los niños, prefiere apañar la conducta criminal de otro hombre que en nombre de Dios lleva a cabo actos repudiables, como lo es la criminalidad del abuso.
Mattiusi había sido separado de la conducción del jardín de infantes por la jerarquía eclesiástica en cuanto se conocieron las denuncias “pero le permitieron continuar al frente de la parroquia”.

Foto: los vecinos que llegaron de San Pedro y luego subieron la foto a las redes proclamando a viva voz “Vamos Tulio y Anselmo”.
Así es el fanatismo, que pone en riesgo la fe de tantos feligreses que lejos están de aceptar la oscuridad de los curas pedófilos que deben salvaguardar, cuidar y proteger a los niños.

Fuimos hasta fiscalía y pudimos saber que el honorable juez Pratti tiene hasta el día lunes 14 inclusive para decidir si los abusadores continúan presos o no.

AMPLIAREMOS

Dejá tu comentario