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La furia de Ismael

El viernes pasado el Ministro de Producción realizó una visita al parque Empresarial Comirsa.
A poco de pisado el parque que integran como directores los intendentes de Ramallo y San Nicolás, los empresarios del AFA (Agricultores Federados Argentinos) y la empresa Bunge le plantearon al intendente de San Nicolás que necesitaban que su producción circule por la Avenida Savio.

Estaba claro que el magnate y joven intendente tomó la actitud de no saber de qué le estaban hablando y mucho menos el Ministro, por desconocer que el intendente de San Nicolás no quiere que las empresas de Ramallo lleguen a San Nicolás ni por Avenida Savio, multando de manera exorbitante a los camiones que se dirigen entre otros destinos, al puerto. A esa reunión se fueron sumando otros empresarios con reclamos similares: transitar por la zona de San Nicolás.

El joven e inexperto intendente no pudo ocultar el mal momento y visiblemente ofuscado, colorado y lleno de rabia se quedó sin palabras mirando como una estatua el reclamo y se retiró de la reunión sin su celular y sin dar ningún tipo de respuesta.

Pero, la respuesta no se hizo esperar. El lunes el ex intendente visitó Comirsa y no hizo nada por disimular su mal humor debido al momento vivido por Manuel.
Ismael preso de esa furia inusitada que muchos conocen y a los gritos reclamaba que se expulsara del parque a todas las empresas que osaron hacerle un reclamo a su hijo y que se animaron a ponerlo triste, porque decía y repetía que su hijo es un chico muy sensible. Su enojo crecía y fuera de sí vociferaba a los gritos sin tener fin. Tampoco se ahorró amenazas a los empleados del parque Comirsa por la falta de solidaridad con el intendente interino, pidiéndoles que renuncien porque iban a ser víctimas de una persecución nunca vivida por ellos.

Consultados por este medio, las fuentes municipales de prensa negaron los hechos pero los mismos fueron confirmados por múltiples fuentes que participaron de la reunión.

Todo pareció terminar en un ataque de cólera del anciano, sin embargo Ismael Passaglia con la sangre aún en el ojo, personalmente llamo el Ministerio de Trabajo Y a la Opds para que hostigaran a las empresas que hicieron el reclamo.

El día martes, éstos organismos públicos se hicieron presentes en el Parque y en las empresas que osaron reclamar, y les exigieron un sinnúmero de trámites, librando una infinidad de multas por todo aquello que consideraban irregular.

Todo terminó para los empleados con carpetas tiradas, sillas desparramadas y la promesa de un castigo para todas las empresas que van escarmentar y nunca más van a cuestionar las acciones de Manuel.

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