Corrupción |

Las cosas en su lugar II

Quién le soltará la mano a quién

De las inconsistencias y los engaños.

Todo ocurrió después que TN (Clarín y sus socios en Expoagro) diera a conocer públicamente el pedido de la Procuración General de la Nación y del fiscal de embargar los bienes de la familia Passaglia y la prohibición de salir del país.

Respecto al video que montó el intendente de San Nicolás al tener que interrumpir sus vacaciones por cuestiones judiciales y no porque quiso ajustarse a derecho, queremos compartir con nuestros lectores algunos detalles que omitió mencionar Manuel Passaglia en su acting.

Si bien la causa tramita en el juzgado de Villafuerte Ruzo, éste se excusó por la amistad que tiene con la familia Passaglia. Escrito esto y en todo caso, las llaves de su casa se las debiera haber entregado al fiscal o a la fiscalía que interviene en la causa que no tiene una denuncia anónima como nos quiere hacer creer el intendente, sino que fue realizada por un testigo, que se protege.

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No se equivoca de juzgado, lo realiza bien asesorado, pero no es ni la fiscalía ni el lugar que corresponde. No le llevó las llaves de su casa ni al fiscal y menos aún al juez Bailaque, también amigo y muy afecto a negarse a investigar el patrimonio de sus “amigos”, entre otros, los Passaglia.

El juez Bailaque, recordemos, se negó sistemáticamente a darle vía libre al fiscal para investigar el incremento patrimonial de la familia Passaglia. (No lo investiga pero lo reconoce). El actual intendente imputado tampoco va al organismo del Estado, la Procuración General de la Nación donde se descubre la inconsistencia de un cuit inexistente. Uno puede preguntarse acaso si en la Procuración, -los funcionarios que son tomados por ineficientes y hasta ignorantes por Manuel Passaglia en el video-, desconocen cómo y por qué solicitan un embargo de todos los bienes de la familia imputada y también ordenan que no los dejen salir del país o hacerlos volver del exterior.

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En el mismo sentido vale aclarar que, los abuelos administraron apenas unas hectáreas de campos, y dado lo que se infiere a partir de los dichos de Manuel P, aquellas hectáreas que heredaron sus hijos, nunca tributaron y ademas sólo le donan todo a él. En todo caso serían campos heredados y no donados, que pueden reclamar todos los nietos. Mucho de lo que tiene la familia es donado, algo sugerente por cierto. En las declaraciones juradas, ademas de algunos bienes propios, el resto por valores millonarios figura como donado. Los millones de dólares que dicen tener los hijos no se obtienen de vivir del estado o ser monotributistas; tampoco pueden por lo visto hasta hoy, explicar los 40 millones de dólares que acumula toda la familia.

Cuando el intendente dice no haber sido notificado, no miente; lo que ocurre es que jamás puede llegarle notificación alguna a su domicilio porque es una calle de la ciudad, sin número, es decir que no tiene identificación catastral. Nuestro medio pudo verificar que la casa donde vive, no tiene número. De más está aclarar que al abogado defensor también se lo notifica, algo por lo cual no puede decir el intendente que no está al tanto del "asunto" que es nada más y nada menos que estar imputados por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Manuel Passaglia, a modo de burla a la opinión pública, lleva las llaves de su casa a un juez que no interviene en la causa, para que lo allanen. Cualquiera sabe que allí nada van a encontrar. Lo que no le cuenta a la sociedad es que el 23 de diciembre, la Cámara Federal de Rosario le dio la razón al fiscal Di Lello y no al juez amigo Bailaque que no sólo quería archivar la causa sino que desestimó que se investigara el crecimiento patrimonial de la familia Passaglia, impidiendo que actuara oportunamente para llevar a cabo varios allanamientos, la policía investigativa contra la corrupción de la policía federal.

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Eso que el intendente llama “raro” porque sus periodistas no publican notas sobre las causas, no es así, porque si hablamos de un periodismo genuflexo, queda claro quiénes son y a quiénes, ahora y después de más de un año, les interesa la palabra del intendente con un protagonismo que lo que demuestra es la preocupación de que "todo avanza contra su familia" y que las causas no comienzan y terminan en La Carpeta Maldita.

A ese periodismo que nunca se preocupó por conocer las causas, no le asombra que usted sólo volvió de vacaciones para llevar las llaves de su casa al juez Villafuerte Ruzo. Casi se podría escribir que con sus dichos, es usted quien intenta obstaculizar la investigación con más que dudosas referencias y confunde a su público. Usted debe dirigirse ante el fiscal para ponerse a derecho y no llevar las llaves de su casa a lo de su amigo, el juez excusado.

Con ésta escena montada para engañar, no sólo el intendente demuestra el visible nerviosismo que lo delata, sino que no aclara que tuvo que interrumpir sus vacaciones, y no para trabajar por la ciudad como nos quiere hacer creer, sino por el avance de la causa.

Capítulo aparte merece el ataque de Manuel Passaglia al fiscal Di Lello. El fiscal y nos consta, no tiene la costumbre de dar notas al periodismo y no es la prensa nacional de la que surgen las notas locales, sino al revés.

El fiscal Matías Di Lello es un fiscal reconocido por su altísimo profesionalismo, y no necesita un perfil público para hacer bien su trabajo. El fiscal Di lello, nunca se prestó a una nota, no llama a los medios nacionales ni apareció ante ninguna cámara de los medios nacionales, como mal dice y con intención de dañar al fiscal, Manuel Passaglia, y mucho menos cuando se refiere al Dr. Di Lello como un fiscal que busca fama. Algunos no resisten archivos, en éste caso el intendente de Cambiemos, imputado.

En este sentido es importante recordarle al Señor intendente que sí hubo un medio local que llegó a los medios nacionales y publicó todo acerca de su familia imputada por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito producto de una minuciosa investigación, y que usted olvidó u omitió mencionar, a pesar de leernos. Los medios que usted tan gentilmente auspicia, nunca publicaron ni compartieron alguna de las notas publicadas por Diario la Verdad; y la notoriedad de un escándalo que tanto asombró a Canal América como A24, y por supuesto a Rolando Graña y que hicieron público. Todos sabemos y si no le contamos a los lectores que el actual intendente impartió órdenes claras al respecto. Si quieren seguir cobrando pauta, no publiquen ninguna nota en contra de mi familia.

Los avisos y el blindaje que tiene y ostenta ésta familia imputada por lavado de dinero, no llama la atención, ya lo anticipamos en otras oportunidades , y todos nos hemos dado cuenta por qué nunca las notas sobre las causas que encierran cada vez más a la familia, nunca fueron noticia local, salvo en Diario la Verdad. En esto de blindar, quizás a la familia le sobra con qué comprar voluntades en blanco y en negro.

Hasta acá nada puede negar ni explicar la familia tan cuestionada, pero lo que sí es altamente valorable es el fiscal federal que tenemos en la Ciudad. El fiscal Matías Di Lello da claras muestras de su magistral profesionalismo al avanzar seriamente donde otros no se animan a llegar; a ese corrupto poder político que tanto mal le hace a la sociedad.

Quién le soltará la mano a quién, es la pregunta que vale, dicen, algo mas de un millón de dólares.

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