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Las veredas del centro de San Nicolás tienen ese no sé qué

Hay veredas con preferencia y otras que a simple vista se nota que no la tienen.

las veredas rotas son uno de los reclamos más repetidos entre los vecinos. Sin embargo lo presupuestado no responde a la decisión de invertir en el espacio público. No les parece importante mantenerlas seguras y accesibles. Por eso muchas veredas no son alcanzadas por la puesta en valor del mismo, ni la tendrán.

Los presupuestos gubernamentales definen criterios, según prioridades. A qué secretaría o programa se asignan partidas mayores o menores es la expresión de las decisiones de un Gobierno. Y al analizar la gestión de las veredas nicoleñas, los presupuestos de 2018 son claros: el Ejecutivo nicoleño no reparará veredas y tampoco destinará dinero a obras en las escuelas, dispensarios, campañas de salud o para los barrios, porque guarda el dinero en plazo fijo cuyos intereses son de libre disponibilidad; es decir se usan sin rendir cuentas.
Estos detalles deben ser conocidos por todos los vecinos que son alcanzados por obras y los vecinos que no.

Las veredas rotas abundan en el centro, otras aparecen de la noche a la mañana destruidas producto del vandalismo, y otras ni siquiera son alcanzadas por ninguna notificación municipal, aunque sean un obstáculo para quiénes circulan por ellas.

Todo está previsto y fríamente calculado para la campaña. Sin embargo, lo que los vecinos no saben es que pagan las farolas, los arbolitos, el corte de pasto en las plazas (tercerizado) y las multas que sin carteles de advertencia, alcanzan sumas millonarias al mes.

Eso sí, ya lo decía el septuagenario, “al centro vienen todos…” aunque sólo sean cinco cuadras a la redonda.

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