Los payasos de Manuel

Esta es la historia detrás de la orden del intendente de San Nicolás, de sacar la vereda del Café de la Plaza y abrir la calle que hoy es peatonal.

Giampietro, el arquitecto municipal de turno, el viernes tomó las riendas y obedeciendo su jefecito, a viva voz impartía órdenes a los obreros para que comiencen la demolición del apéndice de vereda que tan polémica fue en su momento, en el bar café de la plaza.

Lo llamativo según nos cuentan es que incomodando a los clientes que bebían algo y disfrutaban de la vista, el arquitecto murmuraba que ya no será peatonal porque no es negocio para la recaudación privada de Manuelito.

Giampietro, el mismo que cuando no tenía trabajo municipal bien pago, visitaba empresas y empresarios llorando y rogando un trabajito, hoy disfruta del poder de turno y hace de las suyas al olvido de los viejos tiempos.

Hoy, igual de pagado como de desagradecido, y a plena luz del día señala prepotentemente a los restaurantes de la peatonal y comenta el muy creído, sobre los negociados del intendente con los “otros” restaurantes…

Es que a todos les llega la crisis menos a Manuel, que luego de varios meses de recaudación escasa decidió dar inicio en forma urgente a las obras de apertura de calle Mitre entre Sarmiento y Guardia Nacional; ingenioso y astuto el intendente encontró la fórmula del éxito para quitarle toda la clientela a La Mira, El Poeta y El Café y redirigirla a los nuevos emprendimientos gastronómicos que hasta ahora no funcionan. Algo que ya hizo con otros bares de la ciudad.

¿Cuanto le pagarán al arquitecto y a Manuel los otros dos negocios gastronómicos para que ya no exista la peatonal???

El arquitecto Giampietro, hace el trabajo sucio para Manuel mientras su esposa viaja “muy bien acompañada” por Europa. Mucha ortodoxia numeraria en la ciudad que parece olvidar rápidamente donde no es conocida, afirman, cuando viaja lejos de su esposo.

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