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Los vínculos de la iglesia y la justicia, un pecado social

La misma pericia, libera al cura y deja detenido al portero.

Otra vez la justicia nicoleña es noticia en los medios nacionales; el cura abusador de San Pedro y uno de los jueces nicoleños.

Ante los audios de una nena víctima de abuso en un jardín de San Pedro, el periodismo de un medio nacional de la talla de Mauro Szeta, que se ocupa de los casos policiales y la justicia, se estremece; el panel del informativo no entiende y se ponen en el papel de los papás, como si les hubiera tocado a ellos vivir ésta dolorosa realidad. El poder judicial de San Nicolas, más cuestionado que nunca por éstos días y por muchos hechos, no enmienda su falta de compromiso social.

El poder judicial ligado a la iglesia transforma a ambos poderes en incapaces de transformar ese pecado social en gracia, como debiera ser su moral.

Quizás haga falta un examen de conciencia de los jueces y curas ante el dolor de los pecados propios y no de los otros. Juzgar es válido si cada una de nuestras acciones está dando vida, si permite que los demás vivan en dignidad, si no se está violando ningún derecho humano, si se busca y se alcanza la menor desigualdad posible, si se está amando al otro y a la otra, como dicta la iglesia en su itimidad.

la justicia nicoleña le asigna el carácter de “fábula” a las declaraciones de los niños en Cámara Gesell y con ello desacreditan el enorme aporte de ésta herramienta que es súmamente objetiva, esclarecedora, y con una alta justificación científica recomendada en causas judiciales.

La misma pericia es tenida en cuenta para dejar detenido al portero pero la pericia es una fábula como excusa para dejar en libertad a un cura acusado de abusador y pedófilia. .

Empezamos con la indignación y terminamos sintiendo un profundo dolor en el corazón ante tamaña desigualdad. El opus dei manda en los tribunales nicoleños y sobre todo en familia, algo que todos conocen y por supuesto no se dice; por eso Carla Vitale una de las madres de las víctimas, desnuda una complicidad de la justicia nicoleña y la iglesia, describiéndola en su dolor como la institución más antigua y encubridora del mundo.

¿Se puede rogar justicia, independiente de la iglesia? ¿Se puede rogar por procesos justos, honestos y transparentes?

Carla Vitale decía en Telefe: “Somos cinco familias las denunciantes, denunciamos al sacerdote Tulio Mattiusi y al portero Anselmo Ojeda. Los niños hablaron en cámara Gesell, el fiscal pudo recabar muchas pruebas tanto oficiales como independientes, audios, videos, dibujos, y psicólogas que los evaluaron.

La resolución que venimos a reclamar acá es porque es arbitraria totalmente. Dice que que el portero sí abusó de los niños, pero el sacerdote no porque no había indicio de oportunidad. Esto quiere decir que el portero si abusó porque asistía todos los días, pero el cura no, porque sólo iba dos veces al mes. Según la justicia entonces, los relatos no son creíbles. Los argumentos del pecado que liberan al cura.

No nos olvidemos, Mattiusi es abusador aunque lo salven los tribunales del opus dei.

En notas anteriores, resaltábamos el proceder del juez Pratti, y no deja de asombrar que el juez de garantías, vaya a saber por que presiones, libera a un cura abusador porque se le antoja que no tuvo oportunidad; algo con lo que seguramente no estaría de acuerdo si fuera víctima de abuso una hija, un nieto, un sobrino del poder judicial nicoleño o propio.

http://http://diariolaverdad.com.ar/?p=20850

Nuestro medio le cree a los niños

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