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Una presidenta de barrio es la nueva jefa de Promoción a la Comunidad

Romina Ávalos, presidenta de barrio San Francisco

No hay legitimidad política sin apoyo popular. Un intendente que se maneja con rehenes en vez de vecinos, no tarda en perder la legitimidad que el voto le concedió. De servidor público a portar un linaje de enriquecidos ilícitos, verá su suerte correr en dependencias del poder judicial.

Las internas barriales van asomando, de allí que nos interese entender la legitimidad y y la potestad que este estado municipal va perdiendo lentamente. La autoridad moral surge de nuestras acciones, de la manera en que mostramos a los demás la manera en que nos conducimos, tomamos decisiones y actuamos. Si hablamos de ejemplos, algo que rodea a Manuel Passaglia es que continúa con sus recorridas nocturnas y su vida como funcionario público comienza cerca del mediodía. De allí que se necesite autoridad moral y no sólo autoridad para aumentar las tasas a niveles ilegales porque la impunidad hasta aquí lo dejó avanzar al intendente, su papá y el diputado.

La verdadera fuerza de la autoridad se encuentra en la autoridad moral, algo que falla con ésta nueva intendencia. No se trata de que uno mande y los otros obedezcan a los gritos o valiéndose de amenazas para sojuzgarlos y someterlos; la autoridad es algo que se gana y se vale de integridad, prestigio, y ejemplo, y esto último no se encuentra en los pasillos de palacio.

Las comisiones barriales a pesar de las nuevas autoridades, no tienen respuesta si no son férreamente Passaglistas. Debido a ésta forma de conducirse que tiene el municipio, renunció la presidenta de barrio Parque Sarmiento y la vecinal de barrio 17 de octubre está acéfala porque renunció más de la mitad de la comisión.

Mientras los barrios y las delegaciones se sostienen como pueden, Amarillo Miguel Ángel, imputado por delitos de lesa humanidad sigue como presidente barrial en Campos Salles y como mayor contribuyente.

Se le va desarmando el mapa de la tiranía a la familia imperial, aseguran

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El municipio asegura que es mediador entre las comunidades barriales y el Municipio, y sin embargo falta leche, detalle no menor, en merenderos y comedores de la ciudad.

¿El municipio es mediador cuando suben las tasas sin saber cómo viven los vecinos en cada barrio?. ¿Cuando se aumenta el alumbrado público y muchos barrios no tienen luz? Si eso es ser mediador, otra vez mencionamos a la ignorancia que en nombre del intendente no es sinónimo de mérito, crédito y prestigio.

Otra vez las falacias. En la página municipal destacan que: "trabajamos para impulsar y fomentar programas que le mejoren la calidad de vida de las comunidades barriales".

Se le va desarmando el municipio al intendente y nosotros te lo contamos. Mañana el periodismo de ficción de la ciudad no tendrá argumentos para justificar que avalaron cada paso de éste intendente, no olvidemos.

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