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AMAF, las tres patas de una expropiación

Con interés oneroso, el municipio de San Nicolás pretende expropiar un bien como si fuera una inmobiliaria, afirman para restituirla a los deudores

Como ya te explicara Diariolaverdad.com.ar, Lisandro Bonelli impulsó un proyecto en la legislatura bonaerense para expropiar la sede de la escuela AMAF, para asegurar la continuidad pedagógica de la institución que fuera casi un emblema de los ferroportuarios de la ciudad.

Se trata de una institución que cuenta con más de 40 años de trayectoria y actualmente atraviesa un juicio, con pedido de desalojo de los terrenos donde desarrollan las actividades educativas.

http://www.diariolaverdad.com.ar/con-impulso-lisandro-bonelli-avanza-la-expropiacion-la-escuela-amaf-n3609

La segunda pata y los terrenos en cuestión, fueron legítimamente adquiridos y la justicia le da la razón a su propietaria. Sin embargo el Señor Carlos Thames, como apoderado de Amaf, vendió la propiedad a su hermano Gustavo Thames, ambos socios del “Grupo Don Carlos SRL” a un precio vil y quizás la Cámara de Diputados y el ex diputado no hayan reparado oportunamente en este detalle no menor, y tampoco en las definiciones de la Corte Suprema.

Con fecha 5 de noviembre de 2009, la propiedad de la calle Belgrano n° 368, 370 y 372 fue vendida y escriturada a nombre de Olinda Lucía María Giuva. En el 2010 estas parcelas fueron alquiladas a la Caja Mutual de ayuda entre ferroportuarios activos, jubilados y pensionados, por un plazo de 24 meses que venció en el 2013. A partir del vecimiento del contrato, Amaf no cumplió con la entrega del inmueble ni continuó con el pago del alquiler y/o impuestos.

La Cámara primera del departamento judicial de San Nicolás ordenó el desalojo que por intimación iniciara la dueña del inmueble y dicha cámara confirmó el resolutorio. La Suprema Corte Bonaerense desestimó los recursos extraordinarios intentados por AMAF, la demandada. Amaf nunca más abonó el canon locativo, ni las tasas municipales ni el impuesto inmobiliario que figuran en el contrato. Sin embargo parecen muy fuertes los vientos amigos que no vendrían a defender una institución educativa, sino que, a la sombra y a título oneroso, el inmueble tendría otro destino si se lleva a cabo la expropiación.

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La tercer pata y la expropiación municipal. El municipio quiere expropiar el bien y que el mismo se constituya en un bien municipal y no para ser devuelto a sus legítimos dueños que casualmente no es AMAF.

Algunos sugieren que la intención es que en ese edificio funcione una sede judicial, que lejos está de proteger la educación de la Escuela y/o defender los derechos de sus legítimos propietarios. Para eso, la inmobiliaria municipal está dispuesta a quedarse con los terrenos en litigio a cambio de una suma que aseguran, está mas cerca de parecerse a monedas que a reconocer el valor que poseen en la actualidad.

Los contratos son para cumplirse dice una extensa carta que fue enviada por la dueña de las parcelas a la legislatura bonaerense en su momento, con copia al municipio, ambos intentando una expropiación de un privado y declarando de utilidad pública a una institución privada, en detrimento de su legítima dueña que sólo exige que se le abone lo que corresponde.

La ley es para algunos y no para todos parece, afirma Olinda Lucía María Giuva, la propietaria.

¿El municipio adquirirá el bien para que allí siga funcionando la escuela Amaf, o las tres patas pretenden quedarse con un buen negocio que tendría otro fin?

Al ver, verás. La escuela de AMAF debe continuar con su destino de educar y esperamos que así sea

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