No nos olvidamos del jefe de la Aduana de San Nicolás y la camioneta

En el 2016 hablábamos de una camioneta Amarok, cuyo dueño era la ex empresa Ponal y que manejaba como propia el jefe de la aduana.

En aquella oportunidad se habló de sobornos dentro de la aduana de San Nicolás debido a que el jefe manejaba una costosa camioneta que según decía, no era suya y que se la habían regalado. Hasta la fecha y como para disimular, la valiosa camioneta sigue sin ser transferida. ¿A cambio de qué un jefe de Aduana recibiría de manos de una empresa tamaña bendición?

Nada cambió, al día de hoy la camioneta sigue perteneciendo a la empresa. La cédula azul tiene a tres destinatarios para conducirla, y hasta la fecha, mayo de 2018, no se ha realizado cambio de titularidad. El jefe de Aduana sigue usándola, se quejan trabajadores del organismo.

La Amarok tiene valores que pasan los 450 mil pesos y es una importante suma que no se condice con la realidad del funcionario, según estiman; y también es cierto que transferirla dejaría al descubierto que posee el dinero para tal acción.

Pero no es llamativo ver cómo distintas personas en la ciudad que, con salarios casi municipales ostentan estilos de vida que no son acordes a la retribución que reciben como salario.

La Aduana sigue siendo un enigma para muchos.

Regalo, soborno, o como deseen los lectores reflexionar, lo cierto es que la supuesta irregularidad existe a los ojos de todos. Siempre se ha asociado a las aduanas como lugares de contrabando, corrupción, sobornos e impunidad.

Dos años más tardes, la cosa sigue igual. Nada para declarar.

Foto: ilustrativa de valores

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