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No queda mucho tiempo para reconstruir lo perdido

Ante un paisaje de fractura social, un aumento de inseguridades socio-laborales y económicas, y una baja de expectativas futuras, el desafío que se presenta hoy para la oposición es cómo leer este nuevo estado de situación, traducirlo y convertirlo en apoyo para las próximas elecciones.

Al territorializar los datos, se observan dos fracciones sociales claramente perjudicadas: los sectores populares y los de clase media-baja; dos sectores que tuvieron en los últimos años comportamientos electorales divergentes.

¿Podrán reconstruir lo perdido?

Unir políticamente lo que el devenir social de siglo XXI parece haber fracturado y avanzar en la reconstrucción de lo perdido es una de las estrategias; para eso hay que trabajar en coordinar liderazgos y empezar lo que nunca debió abandonarse, la construcción política.
La territorialidad cuando se es gobierno es fácil, pero los tiempos cambian y la realidad habla a las claras de esa falta de construcción política y decantó en darle lugar a los que más votos podían arrimar a los distintos armados y el fracaso no tardó.

la última medición transversal del Monitor del Clima Social entre diciembre de 2016 y febrero de 2018, muestran un preocupante patrón de estabilidad en niveles relativamente altos de inseguridad socio-laboral, alimentaria y económica.
Esta medición identifica un claro deterioro de todos los indicadores subjetivos (percepciones individuales) y objetivos (experiencias personales y a nivel del hogar) sobre la inseguridad mencionada, áltamente alarmante, por lo que se aprecia como la consolidación de profundas disparidades sociales y territoriales al interior bonaerense.

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