Nunca nos olvidamos del jefe de la Aduana de San Nicolás y la camioneta, decíamos en el 2018

En el 2016 hablábamos de una camioneta Amarok, cuyo dueño era la ex empresa Ponal y que manejaba como propia el jefe de la aduana y nos seguíamos haciendo la misma pregunta: ¿A cambio de qué un jefe de Aduana recibiría de manos de una empresa tamaña bendición?

En aquella oportunidad se habló de sobornos dentro de la aduana de San Nicolás debido a que el jefe manejaba una costosa camioneta que según decía, no era suya y que se la habían regalado. Hasta el 2018 y como para disimular, la valiosa camioneta seguía sin ser transferida.

Nada cambió. La cédula azul tiene a tres destinatarios para conducirla, uno es Tati, la otra a nombre de la esposa de Tati, y la otra para alguna persona de la empresa. Hasta mayo de 2018, no se había realizado el cambio de titularidad obligatorio. El jefe de Aduana sigue usándola, se quejan trabajadores del organismo.

El valor de la Amarok de aquella época, pasaba los 450 mil pesos y era una importante suma que aún hoy tampoco se condice con la que tiene. Lo cierto por aquellos días es que si transfería a su nombre la camioneta, hubiera dejado en descubierto que tenía el dinero para realizar la transferencia.

Lo que no era ni es llamativo es ver cómo distintas personas en la ciudad, con salarios casi municipales ostentan estilos de vida que no son acordes a la retribución que reciben como salario.

La Aduana sigue siendo un enigma para muchos hoy día y a pesar de los allanamientos que se realizaron hoy en la ciudad.

Regalo, soborno, o como deseen los lectores reflexionar, lo cierto es que la supuesta irregularidad existe a los ojos de todos. Siempre se ha asociado a las aduanas como lugares de contrabando, corrupción, sobornos e impunidad.

Dos años más tardes, la cosa sigue igual. Nada para declarar decíamos y hoy finalmente en 2019, alguien nos leyó y nos siguió. El hombre siguió haciendo de las suyas. Campos, más de dos viviendas, siete autos de alta gama, dólares guardados que rozarían los tres millones de pesos, armas, drogas, municiones y testaferros. De más regalos no conocemos, pero sabemos de quién hablamos.

Celebramos los allanamientos, el trabajo de la policía Federal y el tiempo que supimos esperar. Tuvimos razón otra vez.

Gracias a nuestros lectores una vez mas.

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