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Política. Un 25 de mayo distinto. La libertad es posible

¿La pandemia y la incertidumbre, o una unidad política para la libertad?. ¿la contingencia de hoy nos enseñará a ser libres de verdad?

Política y pandemia. La pandemia impedirá miles de actos escolares que recuerdan aquella gesta. Pero no impedirá el recuerdo, la reflexión ni la actualidad. En nuestro imaginario colectivo, producto de la escolaridad, y una ritualidad cultural repetida, el 25 de mayo de 1810 ha cobrado una fuerza simbólica revolucionaria, que debe ser reconocida como fundante de un proceso de construcción de una unidad política. Hoy recuperamos la Patria.

Nunca sabremos si realmente nos vienen de mayo conceptos como solidaridad, libertad, igualdad, independencia y soberanía, que pueden tener su acto, su actualidad. Pero es interesante recordarlos, traerlos hasta este hoy y ponerlos en práctica. Nos cansó la visión degradada de la política neoliberal. Los que gobernaron hasta hace poco produjeron una merma en los depósitos de sentido social de la solidaridad, y de la cohesión social. Hoy la tan ansiada unidad no es política, es de los que apostamos a la vida.

La igualdad se vuelve un valor a recuperar. Funciona como incluyente y homogeneizador, pero al mismo tiempo excluye a sectores sociales y grupos económicos que volverán por sus privilegios en forma violenta. De esa necesaria igualdad escribimos. Hasta hoy, y en éste tiempo de pandemia, siempre hemos entendido lo político como contingente, en el sentido de que podría haber sido de otro modo o puede ser de otro modo, como nos quieren hacer creer los que no gobiernan. Para bien o para mal, ya no podemos encontrar refugio ni en la naturaleza ni en la divina providencia, porque ni la naturaleza ni la divina providencia, nos gobiernan: nosotros nos gobernamos, y sólo por eso podemos ser libres. La contingencia de la política es lo que hace posible la libertad.

Las contingencias sociales son los eventos que normalmente provocan una necesidad económica que se traduce en la disminución o pérdida de los ingresos habituales o bien generan gastos adicionales o suplementarios. De ahí que el objeto de la seguridad social sea amparar al hombre contra las contingencias sociales.

No podemos ocultarlo. Son muchos los puntos de contacto de aquella situación con la de hoy. En la Revolución de Mayo también hubo grandes dudas, conflictos reales y una transformación de las relaciones sociales. La incertidumbre atravesaba la vida de todos y hasta que pasó un buen tiempo, no hubo un panorama claro. Se trataba de libertad, de igualdad, y de pueblo, pero no se supo hasta más tarde qué era lo que aquel pueblo quería saber o entender. Lo que es cierto es que hoy volvemos a creer en la libertad, pese a la pandemia.

La consigna de mayo “El pueblo quiere saber de que se trata” adolece de claridad, ya que al interrogarla nos encontramos con qué no se puede saber quien era ese pueblo que quería saber, y qué era lo que quería saber. Hoy, a diferencia de ayer, que de a poco se recupera el poder para la independencia y que la política recobra sus atributos con soberanía, el pueblo sabe lo que quiere.

No es fácil poder mostrar la dureza de la realidad. No es fácil enfrentarse a las oposiciones malditas o viejas; a los que insisten con perpetuarnos en el miedo, la inseguridad, la angustia, pero tenemos un compromiso con el ciudadano. Un pacto implícito. Porque los ideales no se compran ni venden: por eso seguiremos defendiendo las ideas y principios a través de la pluma, la palabra o como dijo Rodolfo Walsh “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. El terror se basa en la incomunicación. Derrote el terror y quédese en casa.

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