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Polarizarnos o no polarizarnos, la clave de las próximas elecciones

Lo que este país necesita es una guía de principios fundamentales y de construcción política.

Lo que están tratando a toda costa de eliminar de la discusión pública, son los principios fundamentales. Y ¿cuáles son esos principios?, podemos preguntarnos. Parece que los argentinos estamos destinados y hasta obligados a polarizarnos y muchos piensan su voto entre la duda y el temor, como si fuera malo salirse del círculo estricto de tener la obligación de elegir a uno u otro. El país se está dividiendo, no por los valores que puedan tener en común, sino por un odio común contra algún otro grupo; no por elección, sino por terror.

No se trata de Macri o Cristina; de Cambiemos o de Kirchnerismo, se trata de nosotros. Cuando se habla de polarización, se alude a algo indeseable, destructivo y malvado que divide al país en bandos y conflictos irreconciliables. El ideal de un “consenso” nos ha llevado a una sensación general de hostilidad, de miedo, incertidumbre, letargo, amargura, cinismo, y a una desconfianza cada vez mayor de todos en todos.

Es un choque de principios fundamentales lo que el término “polarización” pretende ocultar y evitar.
Usar “polarización” como término peyorativo quiere decir: suprimir los principios fundamentales. Entonces ¿qué hacemos? ¿eliminamos cualquier debate sobre principios fundamentales o sobre construcción política?. Podemos estar en desacuerdo, pero lo que nos define como sociedad son los principios, y los valores públicos.

Una mentalidad mermada y de horizontes reducidos, se lee por ahí, ve a otros hombres como la causa inmediata de la falta de unidad. De ahí que algunos se pregunten si en pos de la bendita unidad, algunos no han vendido su futuro y el nuestro.

Una parte importante de la población no percibe mejoras en su situación personal, La economía no representa el empujón que muchos pensaban que sería, y todas las encuestas de los últimos meses señala una insatisfacción con la gestión de macri y Vidal, que ronda el 50%. Entonces, ¿qué valores, qué horizontes de política pública se le pueden presentar a los que eligieron el voto en blanco, a los indecisos, y al resto de los votantes? Este es el gran desafío de la campaña que comienza hoy en Argentina.

¿Hay que polarizar el voto o no?

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