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Sin señales para el Puerto de San Nicolás o cambio de collar

Preocupa el cambio de autoridades que aún no se hicieron efectivos en el Puerto local, que como se vislumbra, seguiría manejado por Passaglistas

El consorcio de gestión en el Puerto de San Nicolás sigue siendo un punto controversial en la ciudad, debido a que la familia en el poder y nos referimos a la familia Passaglia, son quienes manejaron las riendas del negocio portuario y continuarían del mismo modo, a pesar del cambio de signo político. Algunos rumores aseguran o vaticinan un cambio de collar, pero el perro seguiría siendo el mismo.

La política de hoy en la ciudad se reduce a ocho lobos y una oveja votando qué cenar. Y a buen entendedor pocas palabras

Un puerto Vidalista y Passaglista no puede seguir siendo indiferente a las autoridades provinciales, máxime si por ahora los únicos nombres que se barajan, y ésto alarma por demás, pertenecen todos al arco passaglista. Cada nombre que se filtró guarda estrecha relación con los intereses de la familia en el poder y por ende en el puerto; la misma familia que arrastra investigaciones federales e imputaciones por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. En ese sentido, no sólo el administrador, Negro -que estuvo al frente del autódromo, y que fue parte de la estructura del Instituto de la Vivienda de Vidal, que comandaba Don Ismael y su hijo Santiago Passaglia- sino todo un consorcio, responden al poder político local de Juntos por el Cambio y cuidando aún hoy los negocios portuarios para los mismos. Así cierra filas el viejo poder.

Sin embargo se mire por donde se mire, los negociadores de hoy, seguirían pactando o perdiendo, según la perspectiva de quien ostente alguna posición. Si pactan pierden credibilidad, si no pactan ganan espacios pero a la salida los espera el lobo.

Hasta ahora la familia gobernante perdió control sobre varios íconos reticulares locales como el Hospital y Anses, entre otros, pero ha ganado la Departamental, y retendría el puerto, hasta donde se sabe, también. Dos formas de controlar y asegurar las calles y los negocios.

¿Pactar para gobernar?

Aún si existiera un pacto local, todo pacto es mirado con recelo, porque se sospecha que en él los políticos mercadean con cosas valiosas (los principios) con tal de llegar al poder o a los negocios. Y en este caso en particular no se trataría de cuidar los intereses del signo político que gobierna la Provincia de Buenos Aires y la Nación, sino cuidar la impunidad, negar los juicios de corrupción, la estafa millonaria por años al erario público, y continuar garantizando la cartelización local en el puerto. Si finalmente el nombrado al frente del puerto local es un socio de la Familia, su historial y los vínculos no tardarán en hacerse públicos.

Finalmente lo que se decida hoy será, aseguran, las sombras del mañana si nombran a los mismos "socios" de La Familia; pero aún hoy lo grave y tan temido del puerto es el silencio que lo envuelve.

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