San Nicolás. Continúa el desprecio municipal por los ciudadanos que abonan tasas

El abandono de muchos lugares de la ciudad es notorio. Los ciudadanos de a pie y los vecinos que pagan las tasas de seguridad e higiene, viven a expensas de veredas intransitables, roedores, inseguridad y suciedad.

La falta de planificación sanitaria contrasta con baldosas y farolas en el centro, que por cierto no le quita belleza, pero el centro no es toda la ciudad.

La otra cara
Las dos caras de la ciudad de San Nicolás; un centro embellecido por un lado y por el otro terrenos baldíos, mugre, abandono, pastizales sin control y vecinos a expensas de olores nauseabundos y roedores.
Dos postales; calle Urquiza, una transversal y Soler 169 y 171, la cuadra que padecen los vecinos.

A éste intendente, sólo le interesan las carreras, no rendirle cuentas a los vecinos ni a la justicia, colocar medidores de agua y no devolverle al vecino una retribución por el pago de las tasas.

Eso sí, invirtió más de un millón de pesos para colocar molinetes en el ingreso al municipio y sigue trasnochando cada día de bar en bar como si tuviera 18 años. Respuesta a los vecinos, ninguna; sólo un número de teléfono de juguete para hacer reclamos y dicen: ya tomamos su reclamo, pero del reclamo a la respuesta, nada.

Seguramente los funcionarios no prestarán atención a ésta nota y seguramente los vecinos de calle Soler, seguirán padeciendo la pobre campaña sobre el tema Hantavirus o murciélagos con rabia. Al municipio solo le interesa en la actualidad la gran obra pública, dejando de lado el estado de abandono total de terrenos en venta, obras paradas y la suciedad.
La calle Soler sigue igual
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Las veredas de los amigos, no se multan, es la orden, y si a los vecinos no le gusta, que se muden. Los votos están en el centro, ¿entendiste?

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