San Nicolás, la salud en riesgo

Sin responsabilidad ni compromiso ético y moral con los barrios

San Nicolás y la gestión de Manuel Passaglia tiene una mirada hospitalocéntrica en lugar de una perspectiva sanitarista, que es hacia donde avanzan las ciudades más importante y en este caso, la ciudad que mayor partida presupuestaria recibe de la provincia, no invierte en lo esencial: la salud, la vida y por lo tanto queda graficada la inexistencia de una moral política y pública.

Los grandes perdedores a la hora de ajustar el cinturón sanitario son los insumos, el trabajador de la salud y principalmente las familias de los barrios donde se han cerrado dispensarios. No existe planificación sanitaria de la ciudad.

Ahora bien, el objetivo que persiguen los dispensarios es acercar la salud a todos los barrios de la Ciudad y a todos los vecinos, sin embargo el municipio de San Nicolás empobrece el concepto de atención primaria de la salud, ajusta en insumos y desmantela dispensarios y ambulancias a cambio de baldosas, remodelación de plazas, asientos y césped para una cancha de fútbol, y lámparas led sin vida útil.

Los dispensarios cumplen en ser el primer contacto entre los vecinos y el personal de salud para luego ser derivados si es necesario al hospital, pero todo ésto se ha perdido.

San Nicolas: "en lugar de salud para todos, tenemos salud para pocos” San Nicolas: "en lugar de salud para todos, tenemos salud para pocos”

Hoy en San Nicolás existen niños sin vacunar; embarazadas sin control y vemos reducida la esperanza de vida a niveles medievales, propio de señores feudales que invierten en lo que se ve y no en lo que se necesita.

En el mismo sentido, el hospital queda lejos de los barrios y muchos no pueden llegar. O bien porque no hay colectivos tan temprano para ir a sacar un turno y o porque no tienen medios para cargar la sube.

San Nicolás tiene disponibilidad presupuestaria que usa en obras pero los recursos están ausentes para abastecer a la población concentrando toda la atención en un sólo hospital. No son partidas mal distribuidas o desorganizadas; es la voluntad manifiesta de vaciar de recursos a cada dispensario y dejar librada a su suerte a la población que vive lejos del centro de la ciudad.

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