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Te lo dije: rompen y vuelven a romper. San Nicolás avanza con los elefantes blancos

Hacen y rompen. Hacen y se olvidan caños, pozos, esquinas, desagües, malas terminaciones y pagan por el proceso de la obra cuyo sentido es que avancen lento. Nadie sabe si La cosmética de la obra se podrá terminar.

Las obras en la ciudad de San Nicolás, como todos saben, se licitan entre las sombras. Obras en las que se invierten miles de millones de pesos, muchas de ellas inservibles, colapsadas, inconclusas, lentas como propósito y muchas abandonadas: ¿corrupción, opacidad en las licitaciones, y tráfico de influencias?.

Los presupuestos sobregirados, malos materiales, falta de estudios y proyectos, han generado los llamados “Elefantes Blancos”. Quizás un emblema de la gestión y como afirman, sería una práctica más de la corrupción.

Las fallas de la obra pública a la vista: rompen y vuelven a romper; hacen y vuelven a hacer. Fallan las empresas, falla el municipio, y las obras demoran más de lo planificado.

Urge revertir este círculo perverso de una política que elimina el carácter público de las obras para convertirlas en botín de intereses privados. El estado municipal y provincial deben responsabilizarse del proceso y el resultado de construcciones financiadas con dinero de los contribuyentes.

Peligran todas las obras en la ciudad. Sin dinero se caen las caretas. Los Passaglia son Cambiemos y las obras no son de la familia en el poder, se hacen con el dinero de la provincia y de Nación. Pero a la familia en el poder de San Nicolás le tienen miedo la gobernadora y los políticos locales, los empresarios, los gremios, el pj, la cgt, las organizaciones sociales y la tan mentada oposición.

Roban y hacen mal, dicen por ahí. Las conversaciones en negocios, en la calle, en encuentros casuales y con los amigos, son el tema diario. Sin embargo todo transcurre en voz baja, quién alza la voz es enemigo del poder.

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