Terré (a. Nano) Giuggia y la máquina de facturas truchas

La compra-venta de facturas constituye un fraude fiscal.
“Esta modalidad va desde la negociación del soporte papel o factura hasta la creación, a través de verdaderas organizaciones, de empresas simuladas que venden productos o prestan servicios que nunca se llevan a cabo. La Afip va tras los que compran facturas truchas y que de éste modo se ahorran iva e impuesto a las ganancias.

Las tramoyas alrededor del IVA, son moneda corriente no sólo entre duchos, vivos y entrenados empresarios, sin embargo la Afip castiga severamente a quiénes llevan a cabo operatorias contables comprando iva trucho, pero nunca da con los vendedores de facturas truchas.

Afip promete ampliar la lista de los señalados por comprar iva, que alcanzaría a varios empresarios locales. Según nuestra fuente, cercana a transporte Di Grazia hnos, nos contaba que la transportista lleva haciendo ésta maniobra detectada por Afip entre los años 2014/15/16, por la compra de facturas a Terré alias Nano, y Leandro Giuggia, por una suma aproximada de cien millones de pesos, y que Transporte Di Grazia no sería la única compradora local y de la zona.

Van por los compradores pero no por los vendedores. El amplio mapa de la ilegalidad.
En la ciudad de San Nicolás están investigando a quienes estarían vinculados a esta estafa; un vendedor de facturas truchas de apellido Terré de General Rojo con un comercio farmacéutico en el centro de la ciudad de San Nicolás, que según señalan, tendría en la casa la tickera para realizar facturas truchas, y su socio Leonardo Giuggia, dueño del motel Yankelen y la transportista, Clave de Fa.

Lo cierto es que existen serias sospechas que vincularían en ésta operatoria ilegal, hasta a un fuerte sindicalista vinculado a la electricidad, con nexos en Conesa.

El delito de evasión más conocido en el país son las facturas apócrifas, mediante las cuales se crean empresas “fantasma” que no existen (no tienen empleados, no tienen oficinas, no compran los bienes que, luego, supuestamente venden, etc.), con un solo objetivo: emitir facturas y que los supuestos clientes se tomen el crédito fiscal en el IVA (“ahorrándose” el 21%) y el gasto en el impuesto a las ganancias (“ahorrándose” el 35%)

Este sistema de venta de facturas truchas es muy común en el automovilismo, en el que las empresas dibujan montos de publicidad, evadiendo sin límite el sistema legal.

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